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lunes, 29 de mayo de 2017

Ya se puede leer el Boletín Museos de Terque 136

http://www.museodeterque.com/pdf/boletines/136.pdf








Podreis conocer la historia de estas fotografías:

domingo, 28 de mayo de 2017

Vivan los carteros

¡Vivan los carteros! Este sobre lo envié esta semana pasada desde Valencia a Terque.
El objetivo era repetir una vieja costumbre: los sobrescritos en verso.
Gracias a la paciencia y la eficacia de los carteros, llegó a manos de mi suegra, Paca la del Pan, que quedo sorprendida al recibirla.




Aquí os contamos su historia

“Tres cosas ha de explicar / un sobrescrito bien hecho / son: persona, dignidad / y lugar donde va el pliego.” Francisco José de Artiga. 1692
Un sobrescrito se define como el texto que identifica al destinatario en el sobre o en el propio pliego cerrado de la carta.
El trabajo de la Administración de Correos se complicaba en ocasiones por la utilización en las cartas de toda clase de pliegos o con direcciones imprecisas o mal redactadas, que en ocasiones llevaban a la pérdida, devolución o destrucción de las cartas.
A las imprecisiones se sumaban las formas extravagantes de escribir el sobrescrito, en verso, en jeroglíficos o acompañados de dibujos y diferentes tipos de caligrafías. Esta intencionalidad del remitente, pretendía convertir el sobrescrito de su carta en algo diferente, original y atractivo, que nos habla de sentimientos, de complicidad, consideración, amistad o amor.
Estas rarezas no eran muy bien vistas, por el estudioso del Correo, Doctor Thebussem “El sobrescrito es un documento público y no privado; el correo debe imponer e impone una ley… la fachada de un pliego viene a representar lo que la fachada de un edificio, en la cual debe intervenir el beneplácito de la autoridad…” Cada año la Administración tenía que destruir cientos de miles de cartas que no se habían podido entregar por ser indescifrables sus sobrescritos. En algunas solo aparecía el nombre del destinatario, en otras, solo el punto de destino. En 1883 se verificó en Madrid “ la quema de cartas de todas las Administraciones de Correos” Entre ellas había 150.000 cartas de la península y unas 38.000 devueltas del extranjero. (El Serpis. 1883)
Los sobrescritos en verso, fueron populares desde finales del XIX, valgan estos dos ejemplos “No remito esta a Varsovia / a Pekin ni a Santa Fe / ni tampoco es a Cracovia; / sino al Señor Dean de la Catedral de Segovia.“ (La Ilustración Española. 1881) .“Pon cartero, faz risueña / y lleva en un periquete / la carta al numero 7, / en el campo de la Leña. / Ya veras como la empuña / demostrándote su agrado, / mi amigo Manuel Salgado, / que reside en la Coruña.” El Averiguador Universal. Madrid. 1880.

martes, 9 de mayo de 2017

De la basura

Lo que no quiere nadie lo recogemos nosotros. 




En la década de 1950, en España, la compra de alimentos se seguía realizando en los tradicionales mercados y en pequeñas tiendas de ultramarinos y colmados.  Los alimentos se iban pidiendo uno a uno al dependiente, que muchas veces sin prisa, iba pesando y empaquetando. En las tiendas. las mujeres hacían cola y espera. Frente a esta realidad las españolas veían con curiosidad y cierta envidia desde sus butacas, películas norteamericanas donde se mostraban  aquellos supermercados  donde los clientes se servían ellos mismos.
En 1957,  Alberto  Ullastres, ministro de comercio del régimen de Franco,  intenta impulsar la modernización del comercio con una campaña a favor de la instalación de supermercados  de productos alimenticios ya envasados, que se vendieran por el procedimiento del autoservicio.
La Comisaria General de Abastecimientos y Trasportes (C.A.T.) fue la encargada, del establecimiento de una red  de autoservicios públicos.  Los primeros de carácter experimental se establecieron en Madrid, luego siguieron otros en  San Sebastián, La Coruña o Bilbao.
A finales de 1957, la Revista Blanco y Negro,  incluye un extenso reportaje donde se anuncia  la apertura en Madrid  de los primeros autoservicios de alimentación.  Vemos en la imagen a dos actrices de cine Luz Márquez y Mari Tere del Rio, mostrándose  como mujeres modernas,  que con sus cestas en la mano,  caminan  entre  estanterías bien surtidas. En el artículo, se  subrayan las ventajas para el cliente “Ahorro de tiempo y bajada de precios, consecuencia de la disminución de dependientes.”  Y para el comerciante “Reducción de personal y aumento de las ventas.”
En 1958 se organizaba en Madrid una  “Exposición de Equipos y Accesorios para Tiendas modernas de Alimentación, Autoservicios.” Ese mismo año  se establecían las normas  para la apertura de autoservicios privados. En julio de 1959,   bajo el nombre de  Caprabo, se inauguró el primero. Poco a poco los autoservicios públicos fueron desapareciendo dando paso al capital privado.
En  enero 1959, el Sindicato Provincial de la Alimentación en  Almería, convocaba  a almacenistas y detallistas a una reunión para tratar “ la pronta implantación de un supermercado en Almería.” En 1960,  el establecimiento de nuevos supermercados comienza a  estar a la orden del día
En  1961, en Almería la iniciativa  más importante será, la cadena holandesa Spar,  con la apertura de pequeños supermercados por los barrios de la capital y los pueblos. En 1963,  ya contaba en  Almería  “ con 20 puntos de venta en régimen de autoservicio.”
Un aliciente para la clientela fue el sistema de cupones regalo, que se daban en cada compra. Los cupones se iban pegado en cartillas como la que mostramos de la cadena Vegé.







domingo, 7 de mayo de 2017

Ya se puede leer nuestro Boletín Museos de Terque nº 135



http://www.museodeterque.com/pdf/boletines/135.pdf



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