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martes, 9 de mayo de 2017

De la basura

Lo que no quiere nadie lo recogemos nosotros. 




En la década de 1950, en España, la compra de alimentos se seguía realizando en los tradicionales mercados y en pequeñas tiendas de ultramarinos y colmados.  Los alimentos se iban pidiendo uno a uno al dependiente, que muchas veces sin prisa, iba pesando y empaquetando. En las tiendas. las mujeres hacían cola y espera. Frente a esta realidad las españolas veían con curiosidad y cierta envidia desde sus butacas, películas norteamericanas donde se mostraban  aquellos supermercados  donde los clientes se servían ellos mismos.
En 1957,  Alberto  Ullastres, ministro de comercio del régimen de Franco,  intenta impulsar la modernización del comercio con una campaña a favor de la instalación de supermercados  de productos alimenticios ya envasados, que se vendieran por el procedimiento del autoservicio.
La Comisaria General de Abastecimientos y Trasportes (C.A.T.) fue la encargada, del establecimiento de una red  de autoservicios públicos.  Los primeros de carácter experimental se establecieron en Madrid, luego siguieron otros en  San Sebastián, La Coruña o Bilbao.
A finales de 1957, la Revista Blanco y Negro,  incluye un extenso reportaje donde se anuncia  la apertura en Madrid  de los primeros autoservicios de alimentación.  Vemos en la imagen a dos actrices de cine Luz Márquez y Mari Tere del Rio, mostrándose  como mujeres modernas,  que con sus cestas en la mano,  caminan  entre  estanterías bien surtidas. En el artículo, se  subrayan las ventajas para el cliente “Ahorro de tiempo y bajada de precios, consecuencia de la disminución de dependientes.”  Y para el comerciante “Reducción de personal y aumento de las ventas.”
En 1958 se organizaba en Madrid una  “Exposición de Equipos y Accesorios para Tiendas modernas de Alimentación, Autoservicios.” Ese mismo año  se establecían las normas  para la apertura de autoservicios privados. En julio de 1959,   bajo el nombre de  Caprabo, se inauguró el primero. Poco a poco los autoservicios públicos fueron desapareciendo dando paso al capital privado.
En  enero 1959, el Sindicato Provincial de la Alimentación en  Almería, convocaba  a almacenistas y detallistas a una reunión para tratar “ la pronta implantación de un supermercado en Almería.” En 1960,  el establecimiento de nuevos supermercados comienza a  estar a la orden del día
En  1961, en Almería la iniciativa  más importante será, la cadena holandesa Spar,  con la apertura de pequeños supermercados por los barrios de la capital y los pueblos. En 1963,  ya contaba en  Almería  “ con 20 puntos de venta en régimen de autoservicio.”
Un aliciente para la clientela fue el sistema de cupones regalo, que se daban en cada compra. Los cupones se iban pegado en cartillas como la que mostramos de la cadena Vegé.







domingo, 7 de mayo de 2017

Ya se puede leer nuestro Boletín Museos de Terque nº 135



http://www.museodeterque.com/pdf/boletines/135.pdf



miércoles, 12 de abril de 2017

La Panocha Reina


Alhabia, septiembre de 1928, un grupo jóvenes se dedica entre
risas a “desfarfollar panochas”.
Cuando el panizo estaba “curao” se espanochaba, se recogía la
panocha de la caña. “ uno iba delante doblando y cogiendo las panochas y otro detrás con un hoz cortando las cañas.” Las cañas se
recogían y ataban en haces. Las panochas se cargaban en serones
y se llevaban en bestias a las casas o cortijos donde se solía desfarfollar.
Esta faena consiste en quitar la farfolla, hoja o envoltura que
recubre las panochas o mazorcas del maíz.
Esta tarea se convertía en un acontecimiento festivo especialmente
para los jóvenes, a la que acudían vecinos y familiares. Se solía
hacer al atardecer o por la noche, terminadas otras tareas del día.
Se buscaba que no hubiera sol, pues esta faena levantaba una pelusillaque provocaba cierto picor que se acrecentaba con el calor. solía usar manga larga. Las panochas se ponían en el suelo desde
donde se cogían y una vez quitada la farfolla se ponían en espuertas.
En Terque y en Alhabia cuando salía una “Panocha Reina” - panocha
con los granos colorados-, el que la encontraba tiene el privilegio
de dar panochazos al resto de los que formaban el corro. En
Murtas, a estas panochas les llamaban “Pellizqueras” y el que la
encontraba le daba un pellizco a la muchacha que tenía a su lado,
el pellizco se iba pasando a todos los reunidos, lo que provocaba
una gran algarabía. En Rioja (Almería) le llamaban “Panocha de la
Suerte.”
La fiesta se completaba con invitaciones, como una copa de aguardiente y rosas, y algunas canciones, . Tras desfarfollar, las panochas se ponían a secar extendiéndolas en el “terrao”, en el suelo de las cámaras, y donde no había, incluso debajo de las camas.Este secado solía durar una semana.
Cuando ya estaban secas, se procedía a desgranar la panocha. En
Adra el llamado “desgranijo” también se convertía en una fiesta.
Las familias se ayudaban unas a otras -se juntaban a “notapeón”-.
También era la ocasión para que los jóvenes se fueran conociendo
y formando parejas. Tampoco faltaba en el desgranijo, las invitaciones
y la música. Esta tarea se podía hacer a mano o con una máquina.
Manualmente se ayudaban con la propia mano y un bolillo, -
cuerpo interior de la panocha-. En Rioja también se valían a veces
de un hocino.
La máquina de desgranar del Museo Etnográfico de Terque, es
inglesa y está fechada en 1886, procede de la Casa de los Yebra en
Terque. Está montada en el borde superior de un cajón, para que
fueran cayendo los granos a su interior.
La planta del maíz era aprovechada para multitud de usos. Un mes
antes de recogerla, se cortaba el cabo, el plumero de arriba, para
que la panocha terminase de engordar. Estos cabos servían para
alimento de las bestias.
Los cañotes o cañas de la planta se utilizaban secos como leña o
picándolos como comida para las bestias. En Rioja (Almería) , se
formaba con ellas la llamada “choriza”, especie de chambao a dos
aguas, en cuyo interior se resguardan las que serían utilizadas como
comida para las bestias.
La utilización de la farfolla la describe muy bien Ángel Cazorla en
su novela “El Pan y la Tierra ”Las más exteriores mas bastas servían
de lecho a los cerdos, convirtiéndose luego en estiércol, las interiores
iban a parar a los colchones y servían de lecho a las personas. Muchos viejos empleaban las hojas más finas para liar cigarros, considerándolas superiores al papel de fumar.”

Las que se utilizaban para los colchones se cortaban y se metían
dentro de una funda de tela. Todos recuerdan el ruido que se
producía en el colchón ante cualquier movimiento “ Dormíamos
con música, era más fresquito dormir en verano en un colchón de
farfolla que en uno de lana.”
Los bolillos o cuerpo interior de la panocha se utilizaban para la
leña, algunos acudían a ayudar para llevárselos. Algún panizo en
grano se dejaba para comida de los marranos, la mayor parte se
molía utilizándose la harina para hacer las migas y las gachas de
invierno. Una murga de carnaval decía “Con la harina del panizo,
se pone el cuerpo al reloj, y es el mejor alimento del pobre trabajador.”
Cuando las panochas estaban tiernas, antes de curarse, se
comían asadas.
También se tostaba la harina para hacer papillas a los niños pequeños.
Las madres decían que con ellas los niños ” se despelotaban”,
es decir, crecían de una manera más rápida.
Con el pelo de la panocha se hacían cocitorios, que bebidos, se
presumían muy buenos para las enfermedades urinarias.
El Panizo Tostonero no se desgranaba y se dejaba con la farfolla
de arriba, era corriente verlo colgado en las cañas de las despensas.
Las “rosas”, era imprescindibles en muchas reuniones y fiestas.
En Huécija, la Sección Femenina impulsó los trabajos de artesanía
con la farfolla como materia prima. Con esparto y farfolla hacían
objetos de adorno, costureros, cestas.
Las panochas también fueron utilizadas como juguetes infantiles.
Herminia Martínez de Campillo de Purchena recuerda las muñecas
que se hacían con ellas, “Mi muñeca era una panocha, sus
hojas eran el vestido y el pelo la melena.” En Adra, se jugaba con
los bolillos a los llamados “Castillos de Poliores”, entrecruzándolos
los niños competían a hacer la torre más alta. Emilio Martínez
recuerda los bigotes que se ponían los niños con el pelo. El apodo
de “Panocha” en los pelirrojos fue bastante extendido, por
el parecido evidente al color del pelo de la mazorca.
En la fotografía se reconocen a los Hermanos Sánchez Yebra, Paco, Pepe, Anita, Lola y los hermanos García Galán Anita,María, Pilar y Antonio . Se conserva es un positivo en papel fotográfico, formato tarjeta postal de 8,5 x13 cm.

miércoles, 5 de abril de 2017

Lo que no ven en Almería... lo ven fuera

El Museo de la Escritura  Aldo Manuzio de Bassiano (Latina-Italia) se ha puesto en contacto con el Museo de la Escritura Popular de Terque,  con el objetivo de instaurar una colaboración intercultural, creando una red internacional de intercambios entre diferentes museos con el fin de lograr un enriquecimiento cultural y al mismo tiempo proteger y cuidar la escritura.

Nos plantea una  serie de actividades a los museos participantes:
Intercambios culturales e intercambios entre museos.
Conferencias internacionales y seminarios entre las diferentes ciudades participantes.
Intercambios de obras de todo tipo a través de la red, para fomentar el turismo en las localidades que participen a dichos intercambios
Organización de exposiciones de arte y festivales.

Estaremos encantados de colaborar dentro de nuestras posibilidades.  Os tendremos informados.


Lo que no ve en Almería… lo ven fuera. Ya estamos más que acostumbrados.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Ya puedes leer el Boletín Museos de Terque nº 134

http://www.museodeterque.com/pdf/boletines/134.pdf

Todo aquel que lo lea completo recibirá este mes Indulgencia Plenaria, claro que antes debió comprar la Bula de la Santa Cruzada



miércoles, 15 de marzo de 2017

Más de 600 revistas Ilustradas. La última gran donación

Os presentamos una de las más extraordinarias donaciones del año. La realizada por José Domingo Lentisco Puche, historiador, director y alma de la revista Velezana. Desde nuestros inicios contamos con su amistad y colaboración. José Domingo ha aportado a los fondos de nuestro Museo Etnográfico una gran colección de revistas ilustradas y periódicos fechados entre 1890 a 1940. Son más de 600 ejemplares de revistas como el Blanco y Negro, Estampa, Crónica, Ahora, Lecturas, El Globo o el Imparcial, ABC y muchas otras



Destacan por su número cientos de ejemplares del Blanco y Negro. Revista semanal ilustrada fundada en 1891. En sus páginas podemos ver la evolución de la vida social y política de España, Sus portadas maravillosas fueron realizadas por los mejores ilustradores españoles. Fue el primer semanario en utilizar el color y el papel couche.
Gracias José Domingo por tu generosidad y por tu larga labor como divulgador de la cultura e historia de Almería. Todo un ejemplo






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